Pasar del mundo terrestre al mundo marino significa también cambiar de unidades de medida. En el mar no hablamos de kilómetros, ni de kilómetros por hora, ni exactamente de metros para la profundidad. La milla náutica, el nudo, el cable, la braza y los grados forman un lenguaje universal, compartido por todos los navegantes del planeta. Entender estas unidades y saber convertirlas no es una simple curiosidad: es la base para leer una carta, calcular una ruta y estimar una hora de llegada. Esta guía lo repasa todo, de forma sencilla.
La milla náutica: la distancia reina en el mar
En navegación, la unidad oficial de distancia es la milla náutica (abreviada M, NM o mn), que equivale exactamente a 1852 metros. Es la unidad que leerás en todas las cartas náuticas, en los derroteros y en tus instrumentos electrónicos. No la confundas con la milla terrestre anglosajona (1609 m), más corta.
¿Por qué exactamente 1852 metros?
La milla náutica no se eligió al azar: corresponde a un minuto de arco de latitud, es decir 1/60 de grado medido a lo largo de un meridiano. Como la Tierra tiene 360 grados de vuelta, y cada grado equivale a 60 minutos, una vuelta completa representa 21 600 millas náuticas. Esta elegancia geométrica tiene una consecuencia muy práctica: en una carta náutica, la escala de latitudes (en los bordes izquierdo y derecho) sirve directamente de regla graduada. Un minuto de latitud = una milla náutica. Así que nunca necesitas una regla externa para medir una distancia.
El cable y la braza
Para las distancias cortas se usa el cable, que equivale a una décima de milla, es decir 185,2 metros. Se emplea, por ejemplo, para indicar la distancia a un peligro o a una costa: «fondear a dos cables de la playa» significa a unos 370 metros. La braza, por su parte, sirve históricamente para medir la profundidad: equivale a 1,83 metros (seis pies), originalmente la envergadura de los brazos de un hombre. Todavía aparece en cartas anglosajonas antiguas.
Para medir rápidamente una distancia en una carta de papel, toma siempre la referencia en la escala de latitud, nunca en la de longitud (que se estrecha hacia los polos y falsea la medida). Un compás de puntas abierto a un minuto de latitud = una milla náutica.
El nudo: medir la velocidad
La velocidad en el mar se mide en nudos (kn o nds). Un nudo corresponde a una milla náutica recorrida en una hora. Decir que un barco navega a «6 nudos» es decir que avanza 6 millas náuticas por hora. Es la unidad que muestran la corredera (velocímetro marino) y el GPS.
¿De dónde viene la palabra «nudo»?
El término procede de una técnica de medición antigua: la corredera de barquilla. Los marineros largaban por la popa una línea lastrada, marcada a intervalos regulares por nudos separados unos 15,4 metros. Se contaba cuántos nudos pasaban durante un tiempo medido con un reloj de arena de 30 segundos. Cuantos más nudos pasaban, más rápido iba el barco — de ahí la unidad que ha atravesado los siglos.
Convertir nudos y km/h
La conversión es fácil de recordar: 1 nudo = 1,852 km/h. Para pasar de nudos a km/h, multiplica por 1,85 aproximadamente. Así, 10 nudos equivalen a unos 18,5 km/h, y 20 nudos a unos 37 km/h. A la inversa, divide los km/h entre 1,85. Retén este orden de magnitud: un velero de crucero navega típicamente entre 4 y 8 nudos, el ritmo de un ciclista tranquilo.
Velocidad de superficie y velocidad sobre el fondo: no confundir
A bordo coexisten dos velocidades, y confundirlas puede arruinar un cálculo de ruta. La velocidad de superficie es la del barco respecto al agua: es lo que mide la corredera. La velocidad sobre el fondo (SOG, Speed Over Ground) es la relativa al fondo marino: es lo que mide el GPS.
Cuando la corriente te empuja, tu velocidad sobre el fondo es mayor que la de superficie; cuando remontas una corriente, es lo contrario. En una ruta con una corriente de 2 nudos, un barco que navega a 6 nudos sobre el agua avanzará realmente a 8 nudos sobre el fondo (corriente a favor) o solo a 4 nudos (corriente en contra). Para estimar una hora de llegada, siempre hay que usar la velocidad sobre el fondo.
YachtMate usa el GPS de tu smartphone para mostrar directamente tu velocidad sobre el fondo en nudos, sin corredera a bordo. Es el valor más fiable para calcular tu tiempo de trayecto real, corriente incluida.
La profundidad: metros, pies y brazas
En las cartas náuticas francesas y europeas modernas, las profundidades (las sondas) se expresan en metros. Pero cuidado: muchas cartas anglosajonas, así como muchas sondas, todavía muestran las profundidades en pies (1 pie = 0,3048 m) o en brazas (1 braza = 1,83 m). Comprueba siempre la unidad indicada en el cajetín de tu carta o el ajuste de tu sonda antes de interpretar una cifra: confundir 6 pies (1,8 m) con 6 metros puede tener consecuencias desagradables para la quilla.
Del mismo modo, el calado de tu barco (altura sumergida del casco) y la altura aérea (altura sobre el agua, hasta el tope del palo) son datos que conviene conocer en la misma unidad que tus sondas, para evaluar un paso bajo un puente o la entrada en una zona poco profunda.
Calcular tiempo, distancia y velocidad
Toda la planificación de ruta se basa en una única relación: Distancia = Velocidad × Tiempo. De esta fórmula derivan las otras dos: el tiempo es igual a la distancia dividida por la velocidad, y la velocidad a la distancia dividida por el tiempo. Como la milla náutica y el nudo están pensados juntos (un nudo = una milla por hora), los cálculos salen exactos sin conversión.
Ejemplo concreto: debes llegar a un puerto situado a 24 millas náuticas y tu barco mantiene una media de 6 nudos. Tiempo de trayecto = 24 ÷ 6 = 4 horas. Si zarpas a las 9 h, llegarás hacia las 13 h (sin contar corriente ni imprevistos). Para un cálculo más fino se usa la «regla del 60»: distancia recorrida en minutos = velocidad en nudos. A 6 nudos se recorren 6 millas en 60 minutos, es decir 1 milla cada 10 minutos.
Planifica siempre tus horarios en función de las mareas y las corrientes: salir con la corriente a favor puede hacerte ganar una hora en una travesía y evitar que llegues de noche o con marea baja a un puerto con umbral.
Ángulos, rumbos y demoras: los grados
Por último, las direcciones en el mar se miden en grados, de 0 a 360, sobre la rosa de los vientos. El norte corresponde a 000° (o 360°), el este a 090°, el sur a 180° y el oeste a 270°. Tu rumbo es la dirección hacia la que apunta la proa; una demora es la dirección de un objeto (un faro, una boya) respecto a ti. Se distingue el rumbo verdadero (respecto al norte geográfico) del rumbo de aguja (respecto al norte magnético), siendo la diferencia la declinación, indicada en cada carta. Manejar los grados con soltura permite trazar una ruta, situarse por demoras cruzadas y seguir una trayectoria precisa.
Estas unidades — milla, nudo, braza, grado — pueden parecer desconcertantes al principio, pero forman un sistema coherente, hecho a medida para la navegación. Una vez asimiladas, se vuelven una segunda naturaleza: leer una carta, estimar un tiempo de ruta o anunciar una posición por la VHF se hace entonces sin esfuerzo.
Navega con precisión con YachtMate
YachtMate muestra tu velocidad sobre el fondo en nudos, tu posición GPS en tiempo real, la distancia a tu próximo waypoint y la hora estimada de llegada. Se acabaron las conversiones mentales: la app calcula tus rutas.
Descubrir YachtMate