Tu ancla es probablemente el elemento de seguridad más solicitado de tu barco. Es la que te mantiene fondeado durante la siesta, la que te retiene si el motor se cala cerca de la entrada de un puerto y la que marca la diferencia cuando el viento arrecia por la noche. Sin embargo, muchos navegantes navegan con el ancla de fábrica sin preguntarse jamás si realmente es la adecuada. Esta guía te ayuda a elegir el modelo, el peso y el montaje correctos.
1. Por qué importa la elección del ancla
Un ancla no actúa solo por su peso: agarra porque su forma la hace penetrar en el fondo y enterrarse bajo el efecto de la tracción. Un ancla bien diseñada agarra rápido, resiste un cambio de dirección del viento y vuelve a enterrarse si se libera. Un ancla inadecuada o de tamaño insuficiente, en cambio, puede arar el fondo sin agarrar nunca: el temido «garreo».
La elección correcta depende de tres factores: el tipo de fondo que frecuentas, el tamaño y el peso de tu barco y tu programa de navegación (una escala de una hora para comer o una noche fondeado con viento establecido).
2. Los grandes tipos de anclas
Existen decenas de modelos, pero se agrupan en unas pocas grandes familias:
El ancla de arado (CQR, Delta)
Reconocible por su reja única, es polivalente y popular desde hace décadas. La Delta (reja fija) agarra más rápido que la CQR articulada. Excelente en arena y fango, es una buena opción por defecto para la mayoría de los veleros de crucero.
Las anclas de nueva generación (Rocna, Spade, Vulcan, Mantus)
Aparecidas en los años 2000, combinan una reja cóncava y un arco (o un lastre de punta) que las hace penetrar rápido y profundo. Son hoy las anclas con mejor agarre medio, incluso en fondos difíciles. Su principal inconveniente es el precio.
El rezón plano (Danforth, FOB)
Dos grandes uñas triangulares articuladas ofrecen una enorme superficie de agarre con poco peso. Temible en arena y fango blando, ligera y fácil de estibar: es el ancla secundaria ideal (ancla de respeto, ancla de buen tiempo). En cambio, agarra mal en roca y se reorienta con dificultad.
El ancla de garra / Bruce
Con forma de garra, es fiable y fácil de maniobrar, se estiba bien en el bauprés y perdona los fondos irregulares o pedregosos. Su agarre es correcto pero inferior al de los modelos recientes de igual superficie.
El rezón de patas
Este pequeño modelo de cuatro o cinco brazos solo sirve para auxiliares y embarcaciones ligeras, o para engancharse en la roca. Desaconsejado como ancla principal de un barco habitable.
3. Elegir según la naturaleza del fondo
Ningún ancla es perfecta en todas partes. El fondo que más frecuentas debe guiar tu elección:
- Arena — El mejor tenedero. Casi todas las anclas funcionan; los rezones planos y las de nueva generación destacan.
- Fango — Buen agarre pero más lento en clavar. Prioriza una gran superficie (Danforth) o una nueva generación.
- Praderas (posidonia) — Difícil y, sobre todo, protegidas en el Mediterráneo: fondea en las zonas de arena entre las praderas. Las anclas de gran penetración se defienden mejor.
- Roca y cantos — Ningún ancla «clava» realmente; se encaja. Una Bruce o un rezón funcionan, pero vigila el barco de cerca.
En la carta de YachtMate, la naturaleza del fondo y las opiniones de la comunidad te ayudan a localizar las zonas de arena donde tu ancla agarrará mejor, incluso antes de llegar.
4. ¿Qué peso para tu barco?
La regla empírica más extendida es de aproximadamente 1 kg de ancla por metro de eslora para un ancla tradicional. Un velero de 10 metros partirá pues de un ancla de unos 10 a 15 kg. Pero es solo un punto de partida:
- Consulta siempre la tabla de recomendaciones del fabricante, que tiene en cuenta el desplazamiento y la superficie al viento.
- Como las anclas de nueva generación agarran mejor a igual peso, algunos fabricantes permiten bajar una talla: mantente prudente.
- Si fondeas a menudo, con mal tiempo o en zonas expuestas, sube una talla. El sobrepeso en el bauprés rara vez se paga fondeado.
La mejor ancla es aquella en la que confías para dormir tranquilo. En caso de duda, elige la talla superior.
5. Cadena, cabo y línea de fondeo
Un ancla solo vale lo que vale la línea de fondeo que la une al barco. La cadena aporta tres ventajas: su peso mantiene la tracción horizontal a ras del fondo (el ancla trabaja mejor plana), resiste el roce en la roca y absorbe los tirones. En el Mediterráneo, donde se fondea mucho, un montaje todo cadena es la norma.
El cabo es más ligero y elástico, interesante para las embarcaciones pequeñas o como alargue. Un montaje mixto —unos metros de cadena junto al ancla y luego cabo— aligera la proa conservando el efecto de lastre donde importa.
Sea cual sea tu montaje, es la longitud largada la que da el agarre. La función AnchorFix calcula la longitud de cadena recomendada según la profundidad y la meteorología, y luego vigila tu posición toda la noche.
6. Los errores a evitar
Conservar el ancla de fábrica sin cuestionarla
Los astilleros suelen montar el ancla justa para limitar el precio. Comprueba que corresponde realmente a tu programa.
Reducir el tamaño «para ganar peso»
Unos kilos más en la proa no cambian nada en tus prestaciones, pero pueden cambiarlo todo con 30 nudos de viento.
Descuidar el ancla secundaria
Llevar una segunda ancla de tipo diferente (por ejemplo un Danforth desmontable junto a un arado) te cubre en los fondos donde la principal agarra mal.
Olvidar el grillete y el giratorio
Un ancla de gama alta unida por un grillete oxidado o insuficiente hace que toda la cadena de seguridad sea tan sólida como su eslabón más débil. El fijarroscas y la revisión periódica son imprescindibles.
Conclusión
Elegir el ancla es equilibrar el tipo de fondo que frecuentas, el tamaño de tu barco y tu programa. Para un uso polivalente en crucero, un ancla de arado o de nueva generación correctamente dimensionada, sobre una línea mayoritariamente de cadena, cubre la inmensa mayoría de las situaciones. Y si fondeas con regularidad, no escatimes: es uno de los pocos apartados donde sobredimensionar es una virtud.
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