YachtMate
YachtMate
FR EN ES IT
YachtMate Blog Coger un muerto
Guía práctica

Coger un muerto: guía del amarre en boya

Por el equipo YachtMate  ·  6 de julio de 2026  ·  11 min de lectura
Coger un muerto: guía del amarre en boya

Boya, muerto, gaza: aclaremos los términos

En muchos fondeaderos organizados, puertos naturales y zonas protegidas, el ancla deja paso a un dispositivo fijo: el muerto. Es un lastre muy pesado apoyado en el fondo –bloque de hormigón, ancla de tornillo, una hélice vieja o una pella de fundición– unido a la superficie por una cadena y una boya flotante. Amarrarse a ella es «coger un muerto». La ventaja es doble: el muerto aguanta mucho mejor que un ancla ligera y reduce el radio de borneo, lo que permite apretar los barcos en una cala concurrida.

Suele haber dos configuraciones. La boya de anilla lleva un grillete o anilla en la parte superior por donde pasas directamente tu propio cabo. La boya de gaza incorpora un estrobo ya preparado (a menudo con un cabo fino de recogida) que basta con subir a bordo y hacer firme en una cornamusa. Saber cuál te espera cambia toda la preparación: pregunta en la capitanía antes de entrar.

Por qué elegir un muerto en lugar del ancla

En algunas zonas ni se plantea: fondear con ancla está prohibido para proteger las praderas de posidonia o los fondos frágiles, y solo se permiten los muertos. En otros lugares, el muerto es a menudo la opción más segura sobre fondos de mala tenida (roca, fango blando) o cuando la cala está demasiado llena para dejar bornear a cada barco sobre 30 metros de cadena. Un muerto bien dimensionado también absorbe rachas que harían garrear a la mayoría de anclas ligeras.

El inconveniente es que no controlas ni el estado del material sumergido ni su mantenimiento. Una cadena gastada o un grillete corroído pueden ceder sin aviso. De ahí una regla simple: en un muerto desconocido, mantente tan vigilante como al fondeo –enfilaciones en tierra, alarma de GPS– y si empeora el tiempo, no dudes en reforzar con tu propia ancla.

Preparar barco y tripulación antes de la aproximación

El material imprescindible

El éxito se decide antes de llegar a la boya. Saca y prepara:

Abre el paso del púlpito de proa, despeja el candelero y comprueba que ninguna escota arrastra por el costado del lado de la aproximación.

Briefing de la tripulación y reparto de papeles

Una maniobra de muerto lograda se resume en tres papeles claros: el timonel, que gestiona velocidad y rumbo; el tripulante de proa, que coge la boya con el bichero; y un posible relevo, que toma el cabo y lo hace firme mientras el de proa sujeta el bichero. Acordad palabras sencillas y señas con la mano, porque el ruido del motor y el viento tapan la voz. Regla de oro: nunca te asomes de golpe por la borda ni enrolles un cabo alrededor de la mano.

La aproximación: leer el viento y la corriente

Manda el elemento más fuerte. En un puerto abrigado suele ser el viento; en un canal o un estuario, a menudo la corriente de marea. Observa cómo se orientan los barcos ya amarrados: todos se alinean frente a la resultante. Aproxímate siempre proa al viento (o a la corriente), igual que para atracar en un pantalán: el elemento se convierte en tu freno natural y mantendrás el control a muy baja velocidad.

Aproximarse a velocidad mínima de gobierno

Apunta a la boya reduciendo poco a poco hasta la velocidad más baja que aún te deje gobierno. Prevé que el barco se detenga justo cuando la boya llegue al púlpito de proa, no bajo la roda, donde el tripulante ya no la alcanza y la cadena puede pasar bajo el casco. Una aproximación rápida con viento de popa es la causa número uno de maniobras fallidas: rebasas la boya, tienes que volver a dar gas y empiezas de nuevo.

La maniobra de recogida paso a paso

Una vez alineado frente al elemento, desarrolla la secuencia con calma:

  1. A unas esloras, pon punto muerto y deja que la arrancada lleve el barco hacia la boya.
  2. El tripulante de proa señala la boya con el brazo extendido: el timonel corrige el rumbo sobre esa referencia.
  3. Cuando la boya llega al púlpito, el tripulante la engancha con el bichero y sube la gaza (o pasa el cabo por la anilla).
  4. El timonel desembraga del todo: sin propulsión mientras se manejan cabos cerca de la hélice.
  5. Se hace firme de forma provisional con una vuelta redonda y dos cotes en la cornamusa, y luego se ajusta.

Si fallas la boya, sin prisa: no fuerces, no te asomes más allá del candelero. El timonel da un poco de gas, sale proa al viento y vuelve a presentar el barco con limpieza. Una vuelta más vale más que un tripulante al agua.

💡 Consejo YachtMate

En una boya de anilla, nunca pases tu cabo directamente por la anilla metálica: el roce lo desgasta en una sola noche. Engrilleta más bien un grillete grande o un mosquetón inox a la anilla y amárrate a él. Proteges tu cabo y largarás con más facilidad a la salida.

Amarrarse bien: ¿uno o dos cabos?

Para una escala corta con buen tiempo, un solo cabo pasado en doble (ambos chicotes a bordo) basta y facilita la salida. En cuanto pases la noche o se anuncie viento, dobla: dos cabos independientes en dos cornamusas distintas dan seguridad ante el roce o una rotura. Deja algo de seno para absorber el cabeceo, sin excederte para no tocar a los vecinos al bornear.

«Un muerto bien cogido es una aproximación lenta, un bichero seguro y dos cabos que no rozan. Lo demás es pura precipitación.»

En una gaza, sube el estrobo hasta su ojal y pasa tu propio cabo por él en vez de fiarte solo del cabo del puerto, cuya edad desconoces. Protege los puntos de paso con un trozo de manguera o un antirroce.

Errores frecuentes y seguridad

Los incidentes con muertos se parecen todos: aproximación demasiado rápida, una mano enrollada en un cabo, el motor embragado mientras se sube la gaza, o un cabo único rozando toda la noche en una anilla viva. Añade la mala sorpresa de un muerto infradimensionado para tu barco. Antes de fiarte de un muerto para la noche, tira suavemente atrás con el motor para probar su tenida y vigila tus enfilaciones en tierra como al fondeo.

💡 Consejo YachtMate

Con viento de través, deja que el viento haga caer la proa sobre la boya en lugar de luchar con el timón. Preséntate ligeramente a barlovento de la boya: al reducir, el barco arribará solo y la boya vendrá a ti en el punto deseado.

Largar el muerto a la salida

La salida se prepara como la llegada. Arranca el motor y déjalo calentar, reparte los papeles y recupera la tensión sobre un solo cabo largando el otro. Elige el momento en que la proa apunte a una salida despejada. A la señal, el tripulante deja correr el último cabo –recogiéndolo entero a bordo para que no vaya a la hélice– y el timonel sale recto, sin embragar hasta que el cabo esté totalmente fuera del agua. Una última mirada atrás para comprobar que nada arrastra, y la salida queda limpia.

Coger un muerto: guía del amarre en boya
Aproximación a una boya de amarre: siempre proa al viento o a la corriente dominante, a velocidad mínima.

Navega con tranquilidad con YachtMate

Cartas, meteorología marina y localización de zonas de fondeo: YachtMate te acompaña en cada escala.

Descubrir la app →
/* YM-LIGHTBOX-V1 */ .article-hero-img,.article-content img{cursor:zoom-in;transition:opacity .2s} .article-hero-img:hover,.article-content img:hover{opacity:.92} .ym-lb-overlay{position:fixed;inset:0;background:rgba(5,10,20,.92);display:none;align-items:center;justify-content:center;z-index:9999;padding:2rem;cursor:zoom-out;opacity:0;transition:opacity .2s} .ym-lb-overlay.open{display:flex;opacity:1} .ym-lb-overlay img{max-width:100%;max-height:90vh;border-radius:10px;box-shadow:0 20px 60px rgba(0,0,0,.6);transform:scale(.96);transition:transform .2s} .ym-lb-overlay.open img{transform:scale(1)} .ym-lb-overlay .ym-lb-caption{position:absolute;bottom:1.2rem;left:0;right:0;text-align:center;color:#B0BEC5;font-size:.9rem;padding:0 1rem} .ym-lb-overlay .ym-lb-close{position:absolute;top:1rem;right:1.2rem;color:#fff;font-size:1.8rem;line-height:1;background:none;border:0;cursor:pointer;opacity:.7} .ym-lb-overlay .ym-lb-close:hover{opacity:1}