El GPS ha hecho el posicionamiento tan sencillo que casi olvidamos cómo situarnos de otra manera. Sin embargo, una batería agotada, un plóter congelado o una antena inundada bastan para dejarte sin situación en plena aproximación costera. La demora cruzada sigue siendo el método rey: con un compás de marcaciones, una carta y dos o tres puntos de referencia visibles, determinas tu situación en menos de un minuto, sin electricidad. Es además la mejor forma de comprobar que tu GPS no te está engañando. Esta guía detalla la técnica paso a paso.
1. El principio de la demora cruzada
Una demora es el ángulo, medido respecto al norte, bajo el cual ves un punto notable de la costa: un faro, un campanario, una punta. Si marcas un faro en 040°, sabes que estás forzosamente en algún lugar de la semirrecta que parte del faro hacia el 220° (la demora inversa). Esa línea se llama línea de posición: reduce tu incertidumbre a una sola dimensión, pero no basta para situarte.
Marca un segundo punto y obtendrás una segunda línea de posición. Las dos rectas se cruzan en un punto único: tu situación. Una tercera demora aporta una seguridad valiosa: si las tres líneas se cortan en el mismo lugar, la confianza es total; si no, el pequeño triángulo que dibujan (el famoso sombrero) mide tu margen de error.
Dos referencias dan una situación; tres referencias dan una situación y su fiabilidad. En el mar, esa diferencia puede valer una quilla.
2. El material necesario
La belleza del método está en su frugalidad. Necesitas:
- Un compás de marcaciones de mano (de bolsillo o de prisma), graduado de 0 a 360°. Algunos portátiles llevan también un compás fiable.
- La carta náutica de la zona, en papel o electrónica, para trazar.
- Una regla de trazado o regla paralela y un lápiz para trasladar los ángulos desde la rosa de la carta.
- Algo con que anotar la hora y los valores: las demoras se toman deprisa y se apuntan enseguida.
El compás de marcaciones se sujeta a la altura de los ojos, con el brazo extendido, apuntando al punto a través de la línea de fe. Se lee entonces directamente la demora magnética. Aléjate de las masas metálicas del barco (candeleros, motor, altavoces) que falsean la lectura.
Toma siempre primero el punto cuya demora cambia más deprisa, es decir, el más cercano a tu través. Es el que más "se mueve" mientras el barco avanza: medirlo el último introduciría el mayor error.
3. Elegir bien los puntos de referencia
La calidad de la situación depende ante todo de la elección de las referencias. Tres criterios la gobiernan:
Referencias identificables sin ambigüedad
Una referencia solo vale si la reconoces con certeza en la carta: un faro con nombre, una baliza cardinal, un depósito de agua, una cota de altura, el extremo de un espigón. Desconfía de los "objetos flotantes" (boyas no fijas que pueden garrear) y de los relieves difusos en los que no se sabe dónde empieza exactamente la punta.
Referencias bien repartidas en azimut
Este es el punto crucial. Dos demoras que se cruzan en ángulo recto (90° de diferencia) dan una intersección nítida; dos demoras casi paralelas (20° de diferencia) se cortan en un punto muy alargado, por tanto impreciso. Lo ideal es elegir tres referencias separadas unos 60° entre sí a tu alrededor.
Referencias cercanas antes que lejanas
A igual error de ángulo, una referencia cercana da una línea de posición más precisa que una en el horizonte, donde el menor medio grado se traduce en cientos de metros de desviación. Prioriza, pues, los puntos del primer plano cuando puedas elegir.
4. Tomar y corregir una demora
Una vez elegidas las referencias, se marcan las tres rápidamente, casi seguidas, para que el barco no haya avanzado mucho entre las medidas. Anota cada valor de inmediato, con la hora.
De magnético a verdadero
El compás da una demora magnética, referida al norte magnético. La carta, en cambio, se traza respecto al norte verdadero. Hay que corregir por tanto la declinación magnética, indicada en la rosa de la carta (con su variación anual). En aguas europeas suele ser pequeña (a menudo de 1 a 3° W) pero no se ignora: una declinación de 2° W se resta a la demora magnética para obtener la demora verdadera.
Si trazas directamente desde la rosa magnética impresa en muchas cartas, puedes trasladar la demora magnética tal cual, sin conversión: suele ser más rápido y menos propenso a errores. Lo esencial es la coherencia: nunca se mezcla una demora magnética trazada sobre una rosa verdadera.
Anota la declinación del día en una esquina de la mesa de cartas antes de zarpar. Buscar el valor en la rosa con balance hace perder un tiempo precioso y multiplica los fallos de cálculo.
5. Trazar la situación y leer el sombrero
Para cada referencia, coloca la regla sobre su posición en la carta y gírala hasta el ángulo de la demora (verdadera o magnética según la rosa que uses). Traza la línea de posición hacia mar abierto. Repite con las otras dos referencias. La intersección de las líneas es tu situación.
Interpretar el triángulo
Es raro que las tres rectas se corten exactamente en el mismo punto: suelen formar un pequeño triángulo, el sombrero. Su tamaño refleja la calidad de tus demoras:
- Sombrero minúsculo (unas decenas de metros): situación fiable, se conserva.
- Sombrero medio: se toma el centro del triángulo como situación estimada, sin bajar la guardia.
- Sombrero grande: señal de error (referencia mal identificada, medida falseada por el metal, declinación olvidada). Se repite.
Regla de prudencia cerca de un peligro: en caso de duda, se toma el vértice del sombrero más próximo al peligro, para situarse en la hipótesis más desfavorable y conservar margen.
6. Errores que evitar
- Confundir demora y rumbo: la demora apunta a una referencia fija, el rumbo es la dirección de tu proa. Son dos ángulos distintos.
- Olvidar la declinación o aplicarla al revés: todas las líneas quedarían desplazadas el mismo ángulo.
- Marcar demasiado despacio: entre la primera y la última referencia el barco se ha movido; encadena las tres medidas.
- Elegir referencias alineadas o demasiado juntas en azimut, que dan una intersección difusa.
- Marcar cerca del motor o de una masa metálica, que desvía la aguja varios grados.
- Tomar una boya a la deriva por una referencia fija: solo la tierra firme o una estructura fondeada sirve de buena marca.
La demora cruzada no es una reliquia: es una competencia de seguridad que cuesta dos minutos y un compás de bolsillo. Practícala con buen tiempo, mientras el GPS funciona, para comparar las dos situaciones: el día en que la electrónica te falle, el gesto ya será automático y tu confianza intacta.
Navega con tranquilidad con YachtMate
YachtMate muestra cartas, referencias y rumbo en tiempo real, y te ayuda a contrastar tu situación en todo momento. Gratis.
Descubrir YachtMate