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Guía práctica

Situarse por demoras costeras

Por el equipo de YachtMate · 10 de julio de 2026 · 9 min de lectura
Situarse por demoras costeras

El GPS ha hecho el posicionamiento tan sencillo que casi olvidamos cómo situarnos de otra manera. Sin embargo, una batería agotada, un plóter congelado o una antena inundada bastan para dejarte sin situación en plena aproximación costera. La demora cruzada sigue siendo el método rey: con un compás de marcaciones, una carta y dos o tres puntos de referencia visibles, determinas tu situación en menos de un minuto, sin electricidad. Es además la mejor forma de comprobar que tu GPS no te está engañando. Esta guía detalla la técnica paso a paso.

1. El principio de la demora cruzada

Una demora es el ángulo, medido respecto al norte, bajo el cual ves un punto notable de la costa: un faro, un campanario, una punta. Si marcas un faro en 040°, sabes que estás forzosamente en algún lugar de la semirrecta que parte del faro hacia el 220° (la demora inversa). Esa línea se llama línea de posición: reduce tu incertidumbre a una sola dimensión, pero no basta para situarte.

Marca un segundo punto y obtendrás una segunda línea de posición. Las dos rectas se cruzan en un punto único: tu situación. Una tercera demora aporta una seguridad valiosa: si las tres líneas se cortan en el mismo lugar, la confianza es total; si no, el pequeño triángulo que dibujan (el famoso sombrero) mide tu margen de error.

Dos referencias dan una situación; tres referencias dan una situación y su fiabilidad. En el mar, esa diferencia puede valer una quilla.

2. El material necesario

La belleza del método está en su frugalidad. Necesitas:

El compás de marcaciones se sujeta a la altura de los ojos, con el brazo extendido, apuntando al punto a través de la línea de fe. Se lee entonces directamente la demora magnética. Aléjate de las masas metálicas del barco (candeleros, motor, altavoces) que falsean la lectura.

💡 Consejo YachtMate

Toma siempre primero el punto cuya demora cambia más deprisa, es decir, el más cercano a tu través. Es el que más "se mueve" mientras el barco avanza: medirlo el último introduciría el mayor error.

3. Elegir bien los puntos de referencia

La calidad de la situación depende ante todo de la elección de las referencias. Tres criterios la gobiernan:

Referencias identificables sin ambigüedad

Una referencia solo vale si la reconoces con certeza en la carta: un faro con nombre, una baliza cardinal, un depósito de agua, una cota de altura, el extremo de un espigón. Desconfía de los "objetos flotantes" (boyas no fijas que pueden garrear) y de los relieves difusos en los que no se sabe dónde empieza exactamente la punta.

Referencias bien repartidas en azimut

Este es el punto crucial. Dos demoras que se cruzan en ángulo recto (90° de diferencia) dan una intersección nítida; dos demoras casi paralelas (20° de diferencia) se cortan en un punto muy alargado, por tanto impreciso. Lo ideal es elegir tres referencias separadas unos 60° entre sí a tu alrededor.

Esquema de demoras cruzadas: tres referencias costeras (faro, campanario, punta) cuyas líneas de posición convergen en la situación del barco, con un compás de marcaciones y el método en cinco pasos
Tres referencias bien repartidas, tres líneas de posición que convergen: la situación se lee en su intersección.

Referencias cercanas antes que lejanas

A igual error de ángulo, una referencia cercana da una línea de posición más precisa que una en el horizonte, donde el menor medio grado se traduce en cientos de metros de desviación. Prioriza, pues, los puntos del primer plano cuando puedas elegir.

4. Tomar y corregir una demora

Una vez elegidas las referencias, se marcan las tres rápidamente, casi seguidas, para que el barco no haya avanzado mucho entre las medidas. Anota cada valor de inmediato, con la hora.

De magnético a verdadero

El compás da una demora magnética, referida al norte magnético. La carta, en cambio, se traza respecto al norte verdadero. Hay que corregir por tanto la declinación magnética, indicada en la rosa de la carta (con su variación anual). En aguas europeas suele ser pequeña (a menudo de 1 a 3° W) pero no se ignora: una declinación de 2° W se resta a la demora magnética para obtener la demora verdadera.

Si trazas directamente desde la rosa magnética impresa en muchas cartas, puedes trasladar la demora magnética tal cual, sin conversión: suele ser más rápido y menos propenso a errores. Lo esencial es la coherencia: nunca se mezcla una demora magnética trazada sobre una rosa verdadera.

💡 Consejo YachtMate

Anota la declinación del día en una esquina de la mesa de cartas antes de zarpar. Buscar el valor en la rosa con balance hace perder un tiempo precioso y multiplica los fallos de cálculo.

5. Trazar la situación y leer el sombrero

Para cada referencia, coloca la regla sobre su posición en la carta y gírala hasta el ángulo de la demora (verdadera o magnética según la rosa que uses). Traza la línea de posición hacia mar abierto. Repite con las otras dos referencias. La intersección de las líneas es tu situación.

Interpretar el triángulo

Es raro que las tres rectas se corten exactamente en el mismo punto: suelen formar un pequeño triángulo, el sombrero. Su tamaño refleja la calidad de tus demoras:

Regla de prudencia cerca de un peligro: en caso de duda, se toma el vértice del sombrero más próximo al peligro, para situarse en la hipótesis más desfavorable y conservar margen.

6. Errores que evitar

La demora cruzada no es una reliquia: es una competencia de seguridad que cuesta dos minutos y un compás de bolsillo. Practícala con buen tiempo, mientras el GPS funciona, para comparar las dos situaciones: el día en que la electrónica te falle, el gesto ya será automático y tu confianza intacta.

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