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Guía práctica

Calado y altura de aire: medir tu barco para navegar seguro

Por el equipo YachtMate · 9 de julio de 2026 · 8 min de lectura
Calado y altura de aire: medir tu barco para navegar seguro

Dos cifras resumen la huella vertical de tu barco en el agua: el calado, bajo la línea de flotación, y la altura de aire, por encima. Uno te protege de encallar, la otra de los puentes y las líneas eléctricas. Ignorarlos te expone a los dos incidentes más comunes y más evitables de la náutica: tocar fondo a la entrada de un puerto o enganchar un obstáculo elevado. Esta guía explica qué significan estas medidas, cómo conocerlas con precisión y cómo integrarlas en cada decisión de navegación.

1. Dos dimensiones, dos peligros opuestos

El calado es la distancia vertical entre la línea de flotación y el punto más bajo del casco, normalmente el talón de la quilla (o la parte baja de un timón, un skeg o una hélice en algunos barcos). Es la profundidad mínima de agua que necesitas para flotar sin tocar fondo. Un velero de crucero de 10 metros suele calar de 1,5 a 2 metros; un orza integral o una quilla abatible puede bajar de 60 cm con la quilla levantada.

La altura de aire es la altura entre la línea de flotación y el punto más alto del barco: el tope del palo en un velero (¡incluida la antena VHF!), la parte superior del bimini o la antena en un barco a motor. Determina tu capacidad de pasar bajo un puente, una línea de alta tensión o dentro de una esclusa cubierta. Un palo de 10 metros suele alcanzar 15 o 16 metros sobre el agua.

El mismo barco se juzga por tanto "por abajo" y "por arriba": ambas cifras son fijas, pero el nivel del agua se mueve sin cesar con la marea.

2. Conocer las medidas de tu barco

La primera fuente es la documentación del fabricante: ficha técnica, manual del propietario o planos. El calado casi siempre aparece, a menudo para el barco "en rosca" (sin carga). La altura de aire se indica con menos frecuencia y conviene verificarla.

Medir uno mismo

Para el calado, lo más fiable es medir en el varadero durante una salida del agua, desde el fondo de la quilla hasta la línea de flotación. Para la altura de aire, un método sencillo es izar una cinta métrica al tope del palo con una driza y sumar la altura del francobordo. No olvides los elementos que sobresalen: antena, veleta, luz de tope, panel solar sobre un arco.

💡 Consejo YachtMate

Anota ambas medidas reales (con el margen de seguridad de 30 a 50 cm) en una etiqueta pegada cerca de la mesa de cartas. En maniobra no hay tiempo de buscar: la cifra debe estar disponible de inmediato.

Esquema que compara el calado bajo la flotación y la altura de aire por encima, con el margen de seguridad bajo la quilla
El calado y la altura de aire se miden ambos desde la línea de flotación, en dos direcciones opuestas.

3. El calado: evitar encallar

Tocar fondo es el incidente más frecuente en la navegación costera. Para evitarlo nunca te fías del calado en bruto: le añades un margen de seguridad. Ese margen (a menudo el 20 % del calado, o al menos 30 a 50 cm) compensa los errores de la sonda, el oleaje que hunde la quilla en los senos y la imprecisión de las cartas.

El cálculo básico es simple: profundidad disponible = sonda de la carta + altura de marea del momento. Puedes pasar con seguridad si esa cifra supera tu calado más el margen. Las sondas de las cartas se dan respecto al cero hidrográfico, un nivel muy bajo rara vez alcanzado: casi siempre dispones de más agua de la que indica la carta, pero no es motivo para saltarte el cálculo.

Vigilar la sonda

La sonda es tu mejor aliada en la aproximación. Ajusta su offset para que muestre la profundidad total o, más útil, la profundidad bajo la quilla. En aguas someras, reduce la velocidad: tocar arena a 2 nudos es inofensivo, lo mismo sobre roca a 6 nudos puede ser catastrófico.

4. La altura de aire: puentes, cables y esclusas

La altura de aire plantea el problema inverso: aquí es la pleamar la que te amenaza, porque reduce el gálibo bajo un puente fijo. La altura marcada en las estructuras suele darse respecto a la máxima marea astronómica o a una referencia indicada en la carta: lee bien la leyenda antes de comprometerte.

Las líneas de alta tensión son especialmente traicioneras. La normativa impone una distancia de seguridad (puede saltar un arco sin contacto directo): no apuntes nunca a pasar "al ras". En ríos y vías interiores, a menudo son los cables, y no los puentes, los que fijan el límite.

💡 Consejo YachtMate

Antes de pasar bajo una estructura, compara la altura de aire de tu barco con el gálibo en pleamar, nunca con el momento presente. Un puente que ofrece 16 m a media marea puede ofrecer solo 14 en pleamar de mareas vivas.

5. La influencia de las mareas y la carga

El nivel del agua no es la única variable. La carga del barco modifica el calado: depósitos llenos de agua y gasoil, avituallamiento, tripulación y material pueden hundir un barco varios centímetros. A la inversa, la escora de un velero en ceñida aumenta el calado por una banda y lo reduce por la otra, un detalle que cuenta en un canal estrecho.

Por último, la densidad del agua influye: un barco flota algo más alto en el mar (agua salada) que en agua dulce. Pasar de un estuario al curso de un río puede reducir unos centímetros tu margen bajo la quilla, sin que nada haya cambiado a bordo.

6. Errores que evitar

Dominar estas dos medidas convierte dos fuentes de angustia en simples parámetros de cálculo. Con un calado y una altura de aire conocidos al centímetro, una buena lectura de las mareas y una sonda bien ajustada, la mayoría de las zonas reputadas "difíciles" se vuelven perfectamente accesibles.

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